La vida es guay si no se pone borde

miércoles, julio 06, 2005

ENTREGA XI

Johnny volvió a desvanecerse tras la última visión. Poco a poco fué recuperando los sentidos, todos menos el común pues éste ,el día del reparto de sentidos antes de aterrizar en este perro mundo, se había agotado y en el mas alla estaban a la espera de recibir nuevas existencias. De ahí puede deducirse porqué muchos politicos contempóraneos de Johnny están como están.

Como íbamos diciendo Jhonny volvía en sí y se sintió sumergido en el líquido elemento.

Palpó con las manos y topó con una grifería lo que le hizo pensar dentro de sus limitaciones que se encontraba en una bañera. Unas manos le arrojaban gotitas de agua a los ojos y de pronto recordó su última visión y la relacionó con aquellas manos

-Oh¡ ¡es ella!. No sé quien porras es este pedazo de señora pero me está poniendo a cien. Oh¡ que dulce despertar....- y poco a poco consiguió abrir los ojos que se encontraron mirando el inquietante rostro de Alejandro.

Se percató ipsofacto de que era aquel energúmeno quien le arrojaba agua a la cara y de la impresión a punto estuvo de desmayarse de nuevo.

lunes, julio 04, 2005

ENTREGA X

Notaba los ojos pegados, notaba la cabeza pesada, notaba la garganta seca, notaba que estaba echo unos zorros pero lo que mas notaba eran unos bofetones espectaculares aplicados, sin piedad, sobre sus dos carrillos. Penso que aquello era un sueño y que eran las olas que le azotaban sus mejillas mientras él andaba perdido en las inmensidades del oceáno, en una patera de segunda mano.......

-Johnny, Johnny..... - oyó una voz que gritaba desde la proa de un trasatlántico.

Lentamente abrió los ojos para volverlos a cerrar inmediatamente puesto que lo que vió era mil veces peor que aquel oleaje. Se trataba de los ojos profundos de un individuo rarísimo y a su lado una señora aún mas rara pero sin tanta profundidad en la mirada...

Trato de abrir los ojos de nuevo y entonces distinguió claramente a Alejandro y a su madre que le vapuleaban. Había una tercera persona, otra mujer....Abrió mas los ojos y ya abiertos en su totalidad pudieron ver a la perfección la exquisitez, la seducción irresistible que emanaba de aquella fémina.

- ¡Coño!- exclamo - y recibió ipsofacto un sonado bofeton propinado por su señora madre-fantasma o lo que fuera.

-¿Para esto me gasté yo los cuartos para llevarte a la escuela? ¿para que uses ese lenguaje impropio de tu linaje, gilipollas?

-Déjale, Dori - susurró la nueva adquisición de esete relato- la cuestión es que lo tengo aquí. No es lunes, pero no importa....¡lo tengo aquí!

Y Johnny reconoció de inmediato la enigmática voz del otro lado del cable.......

Fdo. en ausencia de Don Termómetro. Firma Doña Estado Febril.

lunes, mayo 02, 2005

ENTREGA IX

Los ojos de Johnny pugnaban por salirsele de las órbitas ante aquel espectáculo que no acababa de comprender, no porque fuera corto de entendederas, que eso también, sinó porqué a pesar de que siempre sospechó que Alejandro era un poco fantasma, aquel contacto íntimo con su mami, le hacía sospechar que era mucho mas fantasma de lo que jamás creyó ¿o acaso su madre seguía viva? luego,pues, ¿a quien incineraron aquella tarde lluviosa.....?la cabeza de Johnny ya no era una cabeza era una mini pimer en acción y su cerebro se estaba convirtiendo en papilla. Con todo aún tuvo valor para preguntar:

-Madre, ¿donde estabas la tarde del dia de tu incineración?

-Con Alejandro hijo mio.

¡Cuando conseguiría erradicar aquellos despistes suyos! ¡estaba convencido que su mamá había obitado y ¡mírala allí tan fresca! ¡a saber quien era la finada!. Con razón se le presentaba cada dos por tres ¡ y el convencido de su mediumnidad! y ahora resultaba que no era medium, ni siquiera un cuartum.

Mientras, Alejandro, aquel ex compañero a quien no sabía si llamar papá, se enjugaba unas lagrimillas provocadas por la inmensa emoción de haber recuperado a Dori.

Con toda la movida Johnny empezó a recordar....... la cita.... ¿para que día era la cita...? Calle Inmaculada........ la voz de la sirena........

Oye, Alejandro por donde cae la calle Inmaculada?- preguntó como si todo lo anterior hubiera sido un sueño del que hubiera despertado justo en aquel instante.


-Inmaculda.. ¿que número? preguntó Alejandro, inquisidor, levantando la ceja derecha.

El 28....

Allí vivo yo - aclaró Alejando- y en esta ocasión levantó la ceja izquierda.

Dori no pudo soportar tanto cecejeo y volvió a rodear a Alejandro con sus brazos suplicándole una noche de sexo, rok and roll y pastillas Juanolas si no daba pa mas..

Johnny perdió el conocimiento desplomándose sobre un perro caniche que dijo ¡guau!.

Firmado. Doña Estado Febril

jueves, abril 28, 2005

ENTREGA VIII

El abrazo se alargó más de lo estrictamente necesario. Entre los vapores de J&B y la sangre -que resultó ketchup del Mcdonald's-, a Johnny le entró una vomitera de esas traicioneras: sabes cuando empiezas, pero no cuando la acabas.

En ese instante de jolgorio trallero, Johnny sintió un fuerte golpe en sus partes bajas. Una patada estilo Kung-fu que estropea el carné de padre o pone los huevos literalmente de corbata. La cara de Johnny paso del blanco devuelto al blanco sorpresa cuando vio a su madre repetir la acción. Esta vez, el puntapié le puso sus testículos por montera. Un fantasma cabreado es capaz de esto y de más. A una madre no se la abandona. Y, si es fantasma, aún menos.

En un primer momento, la presencia de Alejandro pasó inadvertida para la madre de Johnny. Su sorpresa fue mayúscula cuando oyó gritar al compañero de fatigas de su hijo en aquella oficina más siniestra que unos calzoncillos usados del derecho y del revés.

- Dori, cariño

La madre de Johnny, Dori para los amigos, siento un espasmo en cierta parte, aunque ya fantasmal, recordando noches de magia,sexo,drogas,helio y rock&roll.

- Alejandro, mi amor!!!

Johnny no se creía lo que estaba viendo. Su madre y Alejandro estaban fundidos en un beso de tornillo con remaches incluidos. Un nuevo pensamiento le provocó unas náuseas convulsivas.

- ¿Alejandro es mi padre?, pensó Johnny abatido.

Johnny siempre pensó que su padre era como Mambrú. Se fue a la guerra, que dolor, que dolor que pena, pero su madre nunca le dijo a cuál.

Una turbulenta historia relacionada con aquel tugurio ubicado en las lejanas tierras de Aragón iba a ser relevada al maltrecho Johnny.

Don Termómetro

jueves, abril 21, 2005

ENTREGA VII

La mente de Johnny no paraba quieta, los 20 cursillos de control mental impartidos por el profesor Malaquias Mentol antes de que ambos quedaran en el paro, no le habían servido de nada, su mente se desbocaba y no había jinete ni frenotelarozapan que la detuviera. Sus neuronas entrechocaban y la serotonina iba de por libre, por eso en aquellos momentos mientras su querida pero un poco pelma madre convertida en gosh, entraba en el super, decidió echar a correr y abandonarla a su suerte. Ya eran dos los que corrian Johnny y su mente que además le decía ¡corre, corre Johnny! y luego ¿pero a donde carajo vas? y la verdad es que ya no sabía a lo que había salido a la calle si a comprar tabaco, a buscar empleo ¡A QUEEEE?.

De pronto frenó de golpe al chocar con un individuo. Tratando de serenarse le miró al rostro...

¡Dios! ¡Alejandro! - exclamó al reconocer al sujeto de cabello canoso y ojos saltones, como un ex compañero de oficina ¡de aquella siniestra oficina!.........

El tal Alejandro posó su mirada penetrante...inquisidora.....un tanto malvada... sobre nuestro protagonista sin que pareciera reconocerle. De pronto se le encendió la bombilla. Con un nudo en la garganta esclamo ¡JOHNNY! y ambos se fundieron en una abrazo que olía a sudor y a carajillo, a sangre y a lágrimas.....

Doña Estado Febril

Entrega VI

Menuda era la madre de Johnny para estas cosas.

- ¿Perderme yo este sarao? ¡Ni muerta!, exclamó la buena señora

- Mamá, odio decirte esto, pero estás más tiesa que el palo de la bandera. Mira que te cuesta aceptar que lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos,

- ¡Calla, desalmado! Ahora te me vas a poner poético. Pero si es la única estrofa que te sabes y siempre acabas diciendo "caminante no hay camino, con cien cañones por banda, me como un pepino".

Johnny aceptó la derrota porque discutir con un fantasma se le hacía muy cuesta arriba. Aún no había superado el impacto de la primera aparición de su madre justo un mes de ver la película Casper.

Aunque Johnny conocía un punto flaco de su madre al que se dirigió como un rayo.

- Mamá, se ha acabado el vodka, ¿por qué no vamos a comprar 10 botellas al Lidl?. Te veo muy alterada y tienes que estar preparada por si doña Satanina quiere guerra.

El efecto fue inmediato. Más mansa que un conductor que lo ha parado la guardia civil por adelantar en línea continua, la madre de Johnny entró en el super sin requistar.

Lo que no sabía era lo que le tenía preparado el bueno de su hijo.

Firmado: Don termómetro

martes, marzo 15, 2005

Entrega V

-¡cállate maldita¡- gritó no demasiado alto pues la Satanina le daba un poco de miedo, la verdad sea dicha.
-¡tus muertos!- oyó acto seguido y pensó que la maldita vecina tenía el oído muy fino.
Cabizbajo, abandonó la cocina, estaba medio mareado por efecto del estupefaciente. Lo mejor sería dejar la guerra vecinal para otro rato, quizás para cuando coincidieran en el ascensor con la vieja perfumada de azufre, quizás entonces, como aquel que no quiere, podría arrojarla por el hueco para que fuera a reunirse con su familia en las profundidades, previo machaque de su amorfo cuerpo contra el duro cemento. Soltó una risita, solo de pensarlo, le hacia gracia ¡mira tú! ya se le estaba animando el día.

Envuelto por el humo de otro de sus pitillos se puso a meditar. No tenía trabajo, no tenía mujer, no tenía dinero, no tenía salud ¿que podía perder dirigiéndose a la calle Inmaculada nº 28? La voz al otro lado del teléfono volvió a sonar en sus oidos como el canto de una sirena ¡ostras le estaba ocurriendo lo mismito que a Ulises! pero él no tenia cuerda para atarse a la cama o a una silla así que arrojó el cigarrillo por la ventana, se puso su tejano viejo y el jersey que le tejió su santa madre aquel invierno de 1994 antes de irse al otro barrio del que no se vuelve a menos que sea ectoplasmáticamente. ¡Mamá! -pensó- ni se te ocurra venir a verme. Peró la mamá ya había venido y se disponía a acompañarle ¡se iba a perder ella aquella aventura!.

Entrega IV

Esa maldita canción no podía venir de otro lugar que del sobreático primera. Doña Satanina olía su desgracia como una hiena hambrienta olfatea a su próxima víctima. Su extenso repertorio incluía canciones como el Porronpompero, Clavelitos, Paquito Chocolatero y un sin fin de melodías a cual más carca.

Pero Doña Satanina tenía este don especial. Johnny estaba convencido que la señora elegía la canción en función de su estado de ánimo. Con el único objetivo de hundirlo más en la miseria.

Seguro que la mala pécora se lleva comisión de la industria farmacéutica y quiere que me ventile mis diez frascos de Topezetapan, pensó Johnny.

Por un instante, le pareció asociar la voz de Doña Satanina con la voz telefónica invocadora de citas. El topezetapan empezaba a surtir efecto. Le pareció una maravillosa solución a todos sus problemas. Subía, llamaba al timbre y le pegaba tal porrazo que le arreglaba su cara. La dura realidad impuso rápidamente su criterio. Era demasiado sutil para ella. El tono y el timbre de su presunta justiciera pertenecían, según los baremos de Johnny, a una persona inteligente y muy segura de si misma. Cualquier parecido con su vecinita era, no sólo pura coincidencia, sino un insulto a la raza humana. La misión en esta vida de la susodicha era joder al prójimo.

Y no había nadie más prójimo que Johnny en ese preciso momento.

Firmado: Don Termómetro

lunes, febrero 28, 2005

Entrega III

Tutututu......tututu....

Aún escuchó varios tutuuus antes de que su mano derecha fuera capaz de despegar el teléfono de la oreja.Su rostro estaba livido como si en décimas de segundo el rey
de las tinieblas ó, mejor dicho, la reina, hubiera succionado hasta su última gota de sangre a traves de la línea telefónica. Tragó saliva, respiró hondo y maldijo en su interior. Como un zombi se dirigó al cuarto de baño. Una vez allí había olvidado por completo que había ido a hacer ¿ducharse? no... le parecía recordar que no hacía ni una semana de la última vez que lo hizo, miró el WC por si le venía la inspiración pero tampoco..... ¡por fin recordó! ¡el Topezetapàn!.Abrió el botiquin y cogió con mano trémula el frasquito, extrajo cuatro comprimidos y se los tragó ¡zas!
tal vez los barbitúricos le harían olvidar aquella voz y aquella cita. A decir verdad no tenía ni idea de quien le había citado aunque la voz le sonaba como suenan las campanas de las Iglesias al dar el Angelus...y como era depresivo y catastrofista por naturaleza olía a chamusquina y cuando el olía a chamusquina es porque en alguna parte había chamusquina. Calle Inmaculada número 28....Volvió al dormitorio y, efectivamente, el esbozo de la sábana estaba chamuscado ¡maldito cigarrillo!. Bueno, ahora ya no tenía nada claro, a decir verdad nunca lo había tenido. Encendió otro cigarrillo y se dirigió a la cocina a prepararse un café, por el patio de luces se oía a alguien batiendo un huevo y tatareando una inocente cancioncilla "Ay pena, penita pena.....pena de mi corason..."

Firmado Doña Estado Febril