La vida es guay si no se pone borde

jueves, febrero 10, 2005

Hay dias que empiezan mal y este ha sido uno de ellos. Una que se levanta tarde porque por aquellas cosas de la vida no forma parte de los que "fichan", aun con los ojos cubiertos por las típicas lagañillas matutinas mi puerta ha sido literalmente aporreada. Lo cuento en mi blog porque con alguien me tengo que desahogar. Se trataba de LA VECINA. lo pongo en mayúsculas porqué yo tego vecinos y una VECINA que es la mas pura representación del mal ó sea la novia de Satán en persona. Venía a meter un pozo de cizaña, porque solo hacia 24 horas que no lo hacía.

Supongo que todos mas o menos tenemos algún vecino de esta categoria. Se trata de seres oscuros cuya vida no debe tener mas aliciente que aquel que les proporciona fastidiar al resto de la humanidad.

La misión de Satanina, la podriamos llamar así para entendernos, es la de quejarse absolutamente de todo, tratar que la vida del presidente de la comunidad y por extensión la del vicepresidente se vaya amargando lentamente hasta el punto de que cuando acaba su mandato tiene que ir a Lourdes a recuperarse via milagro. Encontrarse con ella en el ascensor es la peor de la torturas, hacerlo en el rellano sigue siendo tortuoso. Pero a todo esto hay que añadir que Satanina es una guarra de mucho cuidado y lo digo con conocimiento de causa pues se la ha visto arrojando basura por el balcon, cigarrillos, etc.

No se si podremos con ella, la influencia de la familia política es fuerte, pero desde aquí les aconsejaría a ella y a todas y todos los que como esta "perla" se dedican a jorobar al prójimo que intenten distraerse, por favor, que hagan ganchillo, que jueguen a la petanca, que llenen su vida con algo mas que con mala leche, porfa.

¡Ay Sr. Cuesta que suerte tiene de que Satanina esta en mi comunidad y no en la suya!

1 Comments:

At 10 de febrero de 2005, 17:45, Anonymous Anónimo said...

¡Qué dura es la vida de vicepresidente!

Menuda es doña Satanina. Seguro que todos los termómeteros se disparan cuando esta VECINA acciona el timbre. Todos gritan a la vez: ¡no! otro subidón de temperatura.

Invitamos a doña Satanina que se relaje. Que de aquí 100 años, todos y todas más calvos que el culito de un niño.

Atentamente
El 'quita-termómetros'

 

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