La vida es guay si no se pone borde

jueves, abril 28, 2005

ENTREGA VIII

El abrazo se alargó más de lo estrictamente necesario. Entre los vapores de J&B y la sangre -que resultó ketchup del Mcdonald's-, a Johnny le entró una vomitera de esas traicioneras: sabes cuando empiezas, pero no cuando la acabas.

En ese instante de jolgorio trallero, Johnny sintió un fuerte golpe en sus partes bajas. Una patada estilo Kung-fu que estropea el carné de padre o pone los huevos literalmente de corbata. La cara de Johnny paso del blanco devuelto al blanco sorpresa cuando vio a su madre repetir la acción. Esta vez, el puntapié le puso sus testículos por montera. Un fantasma cabreado es capaz de esto y de más. A una madre no se la abandona. Y, si es fantasma, aún menos.

En un primer momento, la presencia de Alejandro pasó inadvertida para la madre de Johnny. Su sorpresa fue mayúscula cuando oyó gritar al compañero de fatigas de su hijo en aquella oficina más siniestra que unos calzoncillos usados del derecho y del revés.

- Dori, cariño

La madre de Johnny, Dori para los amigos, siento un espasmo en cierta parte, aunque ya fantasmal, recordando noches de magia,sexo,drogas,helio y rock&roll.

- Alejandro, mi amor!!!

Johnny no se creía lo que estaba viendo. Su madre y Alejandro estaban fundidos en un beso de tornillo con remaches incluidos. Un nuevo pensamiento le provocó unas náuseas convulsivas.

- ¿Alejandro es mi padre?, pensó Johnny abatido.

Johnny siempre pensó que su padre era como Mambrú. Se fue a la guerra, que dolor, que dolor que pena, pero su madre nunca le dijo a cuál.

Una turbulenta historia relacionada con aquel tugurio ubicado en las lejanas tierras de Aragón iba a ser relevada al maltrecho Johnny.

Don Termómetro

jueves, abril 21, 2005

ENTREGA VII

La mente de Johnny no paraba quieta, los 20 cursillos de control mental impartidos por el profesor Malaquias Mentol antes de que ambos quedaran en el paro, no le habían servido de nada, su mente se desbocaba y no había jinete ni frenotelarozapan que la detuviera. Sus neuronas entrechocaban y la serotonina iba de por libre, por eso en aquellos momentos mientras su querida pero un poco pelma madre convertida en gosh, entraba en el super, decidió echar a correr y abandonarla a su suerte. Ya eran dos los que corrian Johnny y su mente que además le decía ¡corre, corre Johnny! y luego ¿pero a donde carajo vas? y la verdad es que ya no sabía a lo que había salido a la calle si a comprar tabaco, a buscar empleo ¡A QUEEEE?.

De pronto frenó de golpe al chocar con un individuo. Tratando de serenarse le miró al rostro...

¡Dios! ¡Alejandro! - exclamó al reconocer al sujeto de cabello canoso y ojos saltones, como un ex compañero de oficina ¡de aquella siniestra oficina!.........

El tal Alejandro posó su mirada penetrante...inquisidora.....un tanto malvada... sobre nuestro protagonista sin que pareciera reconocerle. De pronto se le encendió la bombilla. Con un nudo en la garganta esclamo ¡JOHNNY! y ambos se fundieron en una abrazo que olía a sudor y a carajillo, a sangre y a lágrimas.....

Doña Estado Febril

Entrega VI

Menuda era la madre de Johnny para estas cosas.

- ¿Perderme yo este sarao? ¡Ni muerta!, exclamó la buena señora

- Mamá, odio decirte esto, pero estás más tiesa que el palo de la bandera. Mira que te cuesta aceptar que lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos,

- ¡Calla, desalmado! Ahora te me vas a poner poético. Pero si es la única estrofa que te sabes y siempre acabas diciendo "caminante no hay camino, con cien cañones por banda, me como un pepino".

Johnny aceptó la derrota porque discutir con un fantasma se le hacía muy cuesta arriba. Aún no había superado el impacto de la primera aparición de su madre justo un mes de ver la película Casper.

Aunque Johnny conocía un punto flaco de su madre al que se dirigió como un rayo.

- Mamá, se ha acabado el vodka, ¿por qué no vamos a comprar 10 botellas al Lidl?. Te veo muy alterada y tienes que estar preparada por si doña Satanina quiere guerra.

El efecto fue inmediato. Más mansa que un conductor que lo ha parado la guardia civil por adelantar en línea continua, la madre de Johnny entró en el super sin requistar.

Lo que no sabía era lo que le tenía preparado el bueno de su hijo.

Firmado: Don termómetro