La vida es guay si no se pone borde

jueves, abril 21, 2005

ENTREGA VII

La mente de Johnny no paraba quieta, los 20 cursillos de control mental impartidos por el profesor Malaquias Mentol antes de que ambos quedaran en el paro, no le habían servido de nada, su mente se desbocaba y no había jinete ni frenotelarozapan que la detuviera. Sus neuronas entrechocaban y la serotonina iba de por libre, por eso en aquellos momentos mientras su querida pero un poco pelma madre convertida en gosh, entraba en el super, decidió echar a correr y abandonarla a su suerte. Ya eran dos los que corrian Johnny y su mente que además le decía ¡corre, corre Johnny! y luego ¿pero a donde carajo vas? y la verdad es que ya no sabía a lo que había salido a la calle si a comprar tabaco, a buscar empleo ¡A QUEEEE?.

De pronto frenó de golpe al chocar con un individuo. Tratando de serenarse le miró al rostro...

¡Dios! ¡Alejandro! - exclamó al reconocer al sujeto de cabello canoso y ojos saltones, como un ex compañero de oficina ¡de aquella siniestra oficina!.........

El tal Alejandro posó su mirada penetrante...inquisidora.....un tanto malvada... sobre nuestro protagonista sin que pareciera reconocerle. De pronto se le encendió la bombilla. Con un nudo en la garganta esclamo ¡JOHNNY! y ambos se fundieron en una abrazo que olía a sudor y a carajillo, a sangre y a lágrimas.....

Doña Estado Febril