La vida es guay si no se pone borde

lunes, mayo 02, 2005

ENTREGA IX

Los ojos de Johnny pugnaban por salirsele de las órbitas ante aquel espectáculo que no acababa de comprender, no porque fuera corto de entendederas, que eso también, sinó porqué a pesar de que siempre sospechó que Alejandro era un poco fantasma, aquel contacto íntimo con su mami, le hacía sospechar que era mucho mas fantasma de lo que jamás creyó ¿o acaso su madre seguía viva? luego,pues, ¿a quien incineraron aquella tarde lluviosa.....?la cabeza de Johnny ya no era una cabeza era una mini pimer en acción y su cerebro se estaba convirtiendo en papilla. Con todo aún tuvo valor para preguntar:

-Madre, ¿donde estabas la tarde del dia de tu incineración?

-Con Alejandro hijo mio.

¡Cuando conseguiría erradicar aquellos despistes suyos! ¡estaba convencido que su mamá había obitado y ¡mírala allí tan fresca! ¡a saber quien era la finada!. Con razón se le presentaba cada dos por tres ¡ y el convencido de su mediumnidad! y ahora resultaba que no era medium, ni siquiera un cuartum.

Mientras, Alejandro, aquel ex compañero a quien no sabía si llamar papá, se enjugaba unas lagrimillas provocadas por la inmensa emoción de haber recuperado a Dori.

Con toda la movida Johnny empezó a recordar....... la cita.... ¿para que día era la cita...? Calle Inmaculada........ la voz de la sirena........

Oye, Alejandro por donde cae la calle Inmaculada?- preguntó como si todo lo anterior hubiera sido un sueño del que hubiera despertado justo en aquel instante.


-Inmaculda.. ¿que número? preguntó Alejandro, inquisidor, levantando la ceja derecha.

El 28....

Allí vivo yo - aclaró Alejando- y en esta ocasión levantó la ceja izquierda.

Dori no pudo soportar tanto cecejeo y volvió a rodear a Alejandro con sus brazos suplicándole una noche de sexo, rok and roll y pastillas Juanolas si no daba pa mas..

Johnny perdió el conocimiento desplomándose sobre un perro caniche que dijo ¡guau!.

Firmado. Doña Estado Febril